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Las Consecuencias Del Alcohol A Largo Plazo Pueden Llegar A Convertirse En Crónicas En Bebedores Recurrentes.

Cuando una persona adicta a la bebida convierte su consumo en un acto recurrente, las consecuencias del alcohol a largo plazo pueden llegar a ser permanentes. El alcoholismo es una de las enfermedades más graves que existen en cuestión de adicciones. Y el órgano más afectado siempre es el cerebro. Por ello, debemos tener el máximo cuidado y beber con responsabilidad en todo momento. Si eso no es posible, deberá empezarse un proceso de rehabilitación difícil y duradero.

Las adicciones son uno de los peores males que puede sufrir una persona en cuanto a salud. Además de ser padecimientos difíciles de superar, conllevan toda una serie de efectos a corto y largo plazo que pueden marcar a una persona de por vida. Este hecho es de especial transcendencia para la gente considerada como perteneciente a un colectivo vulnerable. Algunos individuos están más predispuestos a sufrir dependencias que otros. Y por tanto, se exponen a un nivel de riesgo mayor que otras personas cuando consumen drogas o padecen un trastorno de conducta por adicción.

Te explicamos 6 de las principales consecuencias del alcohol sobre el cerebro:

Generación de trastornos emocionales

El consumo de alcohol altera el funcionamiento del cerebro. Y por tanto, cuando una persona se emborracha no puede actuar de modo normal debido a los efectos que éste provoca sobre las neuronas y los receptores cerebrales de la información. En esta situación tienden a aparecer trastornos emocionales, como la depresión o la ansiedad.

Beber demasiado hace que disminuyan los niveles de serotonina, un neurotransmisor que gestiona el estado de ánimo de los individuos. Cuando el hábito de beber llega a convertirse en un acto recurrente, las consecuencias del alcohol sobre la personalidad se transforman en trastornos emocionales. Acto seguido, el adicto sufre cambios psicológicos continuos basados en pensamientos negativos.

Impedimento del desarrollo cerebral

La tendencia a beber alcohol se ha convertido con los años en un hábito cada vez más frecuente en los jóvenes y los menores de edad. Un consumo social que sin control ni responsabilidad suficientes pueden crear graves consecuencias en su salud. Una de ellas es la parálisis y/o limitación del desarrollo cerebral en personas de edad temprana, como los adolescentes.

Las consecuencias del alcohol sobre el cerebro de los menores de edad puede crear serias alteraciones. De este modo, pueden aparecer déficits importantes que afectan a sus capacidades cognitivas y a las funciones motoras. Se impide pues, el funcionamiento normal del cuerpo y el cerebro que acaba afectando a la conducta. A largo plazo, este hecho repercute en el aprendizaje y la memoria.

Destrucción de las neuronas

Los efectos dañinos del alcohol afectan a cualquier edad, pero tienen un impacto mayor en los adolescentes. Debido a que su cerebro aún no está desarrollado, la sustancia incide con más posibilidad de riesgo sobre su red neuronal. El consumo habitual impide el desarrollo de nuevas células. Por tanto, al pasar más tiempo con la adicción, el número de neuronas que se crean es inferior al habitual durante la etapa de crecimiento y maduración.

Daños cerebrales severos

Uno de los principales afectados por las consecuencias del alcohol a largo plazo es el hipocampo. Una región cerebral que se encarga de almacenar la memoria y los nuevos datos. Lo que pasa cuando un adolescente se emborracha es que esta sección del cerebro puede quedar dañada parcial o totalmente impidiendo su capacidad para mantener o incrementar la memoria. Aún habiendo dejado la adicción es posible que los daños se mantengan o se vuelvan crónicos.

Episodios de psicosis

El consumo de altas dosis de alcohol o el hábito frecuente puede llevar a sufrir episodios de psicosis. Un estado emocional que se traduce en múltiples alucinaciones, paranoias e ilusiones. Del mismo modo, si una persona deja de beber repentinamente puede padecer el delirium tremens o síndrome de abstinencia del alcohol. Un trastorno conductual que en los individuos con un largo historial de alcoholemia también lleva a un estado psicológico negativo. Algunos de los síntomas que puede generar son:

  • Hiperestimulación del sistema adrenérgico
  • Padecimiento de cefaleas
  • Ansiedad constante
  • Temblores físicos
  • Náuseas y vómitos

El Síndrome de Wernike-Korsakoff

Una de las consecuencias del alcohol a largo plazo más habituales es la pérdida de vitamina B1. Una sustancia necesaria para almacenar la tiamina, indispensable para el funcionamiento normal del organismo. En el 80% de los casos, cuando un bebedor de alcohol recurrente abusa de la bebida puede padecer el Síndrome de Wernike-Korsakoff. Un trastorno que crea una encefalopatía en el cerebro y que es muy difícil de tratar.

CCAdicciones es un centro de tratamiento de trastornos y dependencias que puede ayudarte a recuperar una vida normal.

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