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Clínica terapéutica privada y de desintoxicación para las adicciones y la patología dual con Registro Sanitario H 43606232 977 809 523 617 200 882 (24h)
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Si nos fijamos en las diferencias de consumo de sustancias psicoactivas entre hombres y mujeres podemos ver que en prácticamente todas las drogas ellos son más consumidores que ellas. Sin embargo, hay una sustancia donde las mujeres predominan por encima de los hombres. Se trata de los psicofármacos donde en España las féminas llegan incluso a doblar a los varones en su consumo. Esta situación se ha visto potenciada además durante los meses de confinamiento. En el artículo de hoy veremos una realidad a veces silenciada, y cómo la pandemia ha hecho que aumente todavía más esta preocupante situación.

 

Psicofármacos en femenino

 

Como decíamos en la introducción, las mujeres suponen el doble que los hombres en el consumo de psicofármacos en España. Según los expertos, los motivos de esto tienen que ver con que ellas son más proclives al diagnóstico de depresión, ansiedad o insomnio, afecciones relacionadas con las fluctuaciones hormonales o la mayor carga social. En consecuencia, esto se traduce en una mayor prescripción de estas sustancias. Y la pandemia de COVID-19 que empezó el año pasado no ha hecho más que potenciar esta situación.

Un estudio realizado por la Universidad del País Vasco reflejó que durante los meses de confinamiento el consumo de psicofármacos creció en España tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, la brecha entre ambos sexos se mantuvo constante duplicando las mujeres con un 15,4% a los hombres con un 7,6%. Esto contrasta con la realidad de otras sustancias durante el confinamiento como el alcohol o el cannabis, los cuales a debido de las medidas de reclusión en casa, la limitación del contacto social o el cierre de los locales provocaron una caída en su consumo. Todo lo contrario que con los hipnosedantes y ansiolíticos, cuyo consumo aumentó de forma alarmante durante esos meses.

 

El impacto de la pandemia

 

Los datos de los últimos estudios son preocupantes. La Encuesta del Observatorio Español de Drogas y Adicciones reflejó el pasado mes de marzo que la prevalencia de los hipnosedantes y ansiolíticos había crecido. Concretamente, un 2,5% de la población había empezado a consumir benzodiacepinas sin receta y el 5,7% lo había hecho además mezclándolo con alcohol. Este crecimiento en el uso de psicofármacos va en aumento desde 2012 afectando actualmente a una de cada diez personas que consume diariamente. Estos datos hacen de España el segundo país de mayor consumo de la OCDE, después de Portugal. Y si nos fijamos en las cifras según la adquisición ilegal sin receta, nuestro país se sitúa en primera posición mundial.

Otra tendencia observable que también resulta preocupante hace referencia al perfil del consumidor medio de estas sustancias. Anteriormente, éste se correspondía a mujeres de edad avanzada. No obstante, en los últimos años este perfil se ha ido rejuveneciendo progresivamente. Los motivos de esto son la fácil accesibilidad a este tipo de fármacos, la presión asistencial que potencia la prescripción y dificulta su control y la banalización de su consumo a nivel mediático.

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    En busca de un tratamiento

     

    Otra consecuencia que ha tenido la pandemia ha sido una ruptura del sistema sanitario que ha provocado un cierto descontrol sobre la administración de psicofármacos de forma legal. A raíz de esto, las clínicas de tratamiento de adicciones han visto como han aumentado el número de peticiones de información de usuarios de benzodiacepinas. Como apunta Javier Porto, director terapéutico de CCAdicciones, “la vía de entrada habitual es una prescripción médica debido a un problema muscular o ansiodepresivo que acaba derivando en una adicción al fármaco”.

    Los adictos que llegan a estas clínicas lo hacen con varios síntomas propios de una depresión que parece haberse cronificado. Por ejemplo, sufren somnolencia, enlentecimiento, malestar y apatía. También pierden sus habilidades motoras y de coordinación, y la memoria y sus procesos cognitivos se ven afectados.

     

    Una errónea aceptación por parte de la sociedad

     

    Uno de los principales problemas con las benzodiacepinas es la falsa creencia de que son inofensivas. Esto hace que esté muy extendida la cultura del consejo de tratamientos entre parientes, amigos o vecinos. Es importante luchar contra esta práctica ya que la sintomatología o patología de una persona precisa de un seguimiento y, probablemente, de otras intervenciones terapéuticas además de las farmacológicas. Otro factor que explica el crecimiento en el consumo de estos psicofármacos es la banalización que ha hecho la sociedad de su consumo. Especialmente en los medios de comunicación como la televisión podemos encontrar escenas donde el consumo de benzodiacepinas se muestra como si se tratara de una simple aspirina.

    Para algunos expertos, el motivo principal del consumo desenfrenado de psicofármacos es que se han convertido en el método prioritario utilizado para manejar las emociones y resolver los problemas de ansiedad o depresión. Otros acercamientos como realizar sesiones terapéuticas con un psicólogo puede multiplicar la eficacia de estos medicamentos sin tener que aumentar su consumo. CCAdicciones es un centro de tratamiento de adicciones donde contamos con los mejores profesionales para ayudarte si eres adicto a alguna droga o tienes cualquier otra adicción. Ponte en contacto con nosotros si crees que necesitas ayuda para volver a recuperar el control sobre tu vida.

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