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Acondicionar Un Hogar Para Promover La Deshabituación De Internet

Actualmente está tan normalizado el uso de las redes a todas horas que ver a alguien mirando una pantalla cada cinco minutos no resulta alarmante. Para buscar información, jugar, trabajar o incluso “desconectar” de la rutina, aunque suene contradictorio, Internet se ha hecho con el control de nuestro tiempo. Caer en un uso tóxico de esta herramienta es más fácil de lo que parece y se multiplican las posibilidades de desarrollar una adicción. El punto positivo es que, poniendo atención, es posible identificar el momento en el que este problema adquiere una dimensión preocupante. Tanto en fase de prevención, como una vez reconocido el problema, hay cosas que pueden hacerse.  Para lograr la deshabituación de Internet, se debe actuar lo antes posible por el bien de la calidad de vida de la persona afectada.

El apego a Internet y a las redes se extiende haciéndonos cada vez más dependientes de los dispositivos y habituados a tenerlos cerca 24/7. Según una estadística, el 95% de los usuarios ve la televisión, usa el ordenador o mira su smartphone antes de irse a dormir y el 50% lo ojea al despertarse durante la noche. De hecho, el 25% va a dormir sin silenciar o desconectar su móvil, lo que provoca inevitables interrupciones del sueño por las notificaciones.

¿Es posible alejarse de las pantallas para establecer una relación sana con Internet? A continuación, más detalles sobre esta conducta tan dañina y cómo abordarla en beneficio de una salud mental óptima mediante la deshabituación de Internet.

Motivos que promueven la adicción a Internet y a las redes sociales

Las adicciones suelen generarse al experimentar una sensación advertida como positiva, agradable o satisfactoria y querer revivirla más y más veces, pues se asocian esos sentimientos a la felicidad que entendemos como objetivo vital. En ese aspecto, las redes sociales tienen un gran atractivo, no solo para los jóvenes sino para todos los usuarios interesados en lo que Internet ofrece, por diversos motivos:

  • La necesidad de pertenecer a un grupo social y no quedarse al margen. El contenido en redes, sobre todo el viral, ayuda a construir una cultura compartida de referencias comunes que puede resultar excluyente para quién no consuma este mismo contenido.
  • Ofrece un área de interacción que se presenta como un espacio “seguro”. Internet cuenta con opciones que en la vida real no tenemos como el anonimato y la presunta eliminación de errores.
  • El contenido nuevo se actualiza constantemente. El usuario puede consumir contenido completamente distinto en un lapso de un solo minuto de diferencia, eso hace que se tenga curiosidad y se desee saber más y ver lo más reciente, generando esta adicción a la novedad.

Por supuesto, en contraposición a estas virtudes también encontramos desventajas que pueden llegar a ser graves, pues, por poner un solo ejemplo, mientras que el anonimato puede ayudar a los más tímidos a desenvolverse y a hacer amigos, también da vía libre a quienes publican comentarios de odio con una cierta impunidad.

 

Consecuencias derivadas de engancharse a las pantallas

A las perjudiciales consecuencias que ya comporta cualquier tipo de adicción, en este caso se le suman los problemas derivados de efectos colaterales como no dormir o no socializar. Por ello, una cuestión como la adicción a Internet -que puede no parecer tan grave como otras conductas adictivas al no estar relacionada con ninguna sustancia-, se convierte en una preocupación severa que afecta de forma grave al paciente y a todo su entorno, tenga la edad que tenga.

Entre otros, los problemas derivados de esta conducta son:

  • Cansancio, debilidad, dificultad y lentitud en los procesos de aprendizaje, además de falta de concentración.
  • Trastornos oculares derivados de la lectura continuada en pantallas iluminadas, fatiga visual, problemas de visión.
  • Reducción aproximada de la melatonina en un 22% cada dos horas de exposición a la luz azul
  • FOMO, nerviosismo, ansiedad e irritabilidad, sobre todo ante situaciones en las que se dificulta el acceso a la red.
  • Aislamiento social offline.
  • Alteraciones en el metabolismo, obesidad y/o defensas bajas.
  • Fracaso escolar, laboral y social.
  • Depresión.

Además, existe el «efecto tolerancia», que se crea cuando crece cada vez más la necesidad de invertir más y más tiempo en las redes para sentirse bien. Como ocurre con cualquier adicción, cuanto más conectado se está, más conectado se quiere estar. En este punto se hace evidente la necesidad de lograr con éxito la deshabituación de Internet. Este proceso, cuya finalidad es generar un cambio en la percepción del paciente respecto a las nuevas tecnologías, se empieza en casa y se completa en la clínica. En el centro de desintoxicación de CC Adicciones, situado en un entorno relajante, rodeado de naturaleza y muy cerca del mar, trabajamos la deshabituación mediante un modelo terapéutico que cuenta con una tasa de recuperación del 86% diseñado para generar un cambio en la mentalidad del paciente para alejarlo de la conducta tóxica.

 

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    Medidas que se pueden tomar desde casa contra la adicción a Internet

    Establecer normas de conducta es necesario, aunque no suela ser bien recibido por los jóvenes, pues suelen percibirlas como una limitación de sus libertades. Si se desea que esto funcione, debe abordarse el problema con empatía y sin juzgar, presentando las soluciones como mejoras sencillas que pueden marcar un cambio positivo.

    Para lograr la deshabituación de Internet, hay algunas medidas, más o menos sencillas de poner en marcha, que podemos implementar desde el entorno seguro del hogar mientras planteamos el ingreso en el centro de desintoxicación. Para quién sufre una adicción a las pantallas, sería útil:

    • Concentrar el uso de pantallas en unas horas determinadas y en máximo dos espacios de la casa, preferiblemente comunes. Por ejemplo, se puede reducir el uso del teléfono a 3h a repartir durante todo el día, algo adaptable según el paciente y modificable progresivamente. Lo ideal sería que los espacios para disfrutar de las pantallas fueran abiertos y luminosos: comedor, terraza, cocina o un dormitorio con la puerta abierta, en su defecto. La idea es que haya un momento para cada cosa y que, terminado ese periodo, que puede ser gestionado por alguien o autogestionado, el usuario no pueda encerrarse en su habitación quedando absorbido por la pantalla y perdiendo la noción del tiempo y el entorno.
    • Eliminar las apps come-tiempo.
    • Promover que el usuario pase la mayor parte del tiempo en alguna habitación con acceso al exterior. Los espacios cerrados motivan todavía más la desconexión de la realidad al no permitir saber qué pasa fuera, si es de noche o de día o cual es el clima. Para despertar la curiosidad y las ganas de apartar la pantalla, lo mejor es este tipo de alicientes visuales.
    • Diversificar el tiempo de ocio y evitar incluir pantallas en las actividades de recreo.

     

    Implementar nuevas rutinas es lo más efectivo

    De todas formas, lo ideal, y quizás lo más difícil para lograr la deshabituación de Internet, es empezar revisando los hábitos más interiorizados:

    • Intentar mantener siempre la pantalla a 30 o 40cm de nuestros ojos al usar tablets o móviles.
    • Evitar el uso de pantallas durante la media hora antes de dormirse.
    • No modificar los artículos de descanso como el colchón o la almohada, elevándolos  para obtener una posición más cómoda para estar con móvil, ordenador o Tablet. Los dispositivos no deben usarse en la cama ni en el sofá.
    • Dejar el móvil en casa siempre que sea posible. Tenemos la creencia que actualmente es imprescindible llevarlo para poder estar en contacto con los nuestros en caso de emergencia. Aun así, siempre que el plan sea estar acompañado y si el objetivo es obligarnos a no poder estar pendientes del teléfono, podemos dejarlo en casa y usar el de otra persona en caso de emergencia. Esto refuerza el desapego al descubrir que poco a poco es posible no usar tanto el móvil. Al llegar a casa y revisarlo de nuevo, también es posible ver que no ha pasado nada trascendental durante el periodo de desconexión.

    Perfeccionar cada uno de los puntos anteriores hasta llegar a interiorizar estos nuevos hábitos como propios no es nada fácil. El periodo de deshabituación de Internet puede ocasionar peleas en casa, episodios agresivos, ataques de ansiedad y sentimientos de desorientación, impotencia, incertidumbre e inseguridad.

     

    Superar la adicción a Internet

    Si llegados a este punto, has tomado la decisión de acudir a un profesional, puedes ponerte en contacto con CC Adicciones. Somos un centro de Terapia y Tratamiento de Adicciones  en Roda de Berà y disponemos de un equipo de terapeutas especializados en adicciones para ayudarte.

    Además de tratamiento para adicciones con sustancia, también realizamos terapia para adicciones comportamentales, como también lo son la ludopatía o las compras compulsivas. Las sesiones son presenciales pues está comprobado que relación directa facilita una comunicación más clara y positiva entre el paciente y el profesional.

    Prueba una primera visita para conocernos y que podamos orientarte. Si finalmente decides iniciar tu terapia, la adaptaremos al ritmo que necesites sin listas de espera. El primer paso es llamarnos al 677 809 523 o enviar un formulario para que te llamemos nosotros. Existe salida siempre y te ayudamos a encontrarla.

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