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El Peligro De La Cultura Del Alcohol

El peligro de la cultura del alcohol es una realidad en la sociedad actual. Es una cultura que normaliza completamente el consumo de bebidas alcohólicas, lo que supone un grave problema social porque no solo incita a consumir alcohol, sino que además provoca que se vea como algo normal dificultando la detección de casos en los que se abusa del alcohol o se sufra de alcoholismo.

Parece ser que siempre hay excusas para beber. Si alguien está mal se le anima a beber para que se le pase, olvide sus problemas y ahogue sus penas en alcohol. Si está contento, una cerveza para celebrarlo, si algo ha salido bien, salir por ahí para festejarlo bebiendo alcohol. Ante  una época de estrés, beber alcohol para calmar la ansiedad y desestresarse. El alcohol está presente en todas las fiestas y es capaz de justificarse en cualquier circunstancia.

El peligro de la cultura del alcohol también reside en el hecho de dar un mal ejemplo para las futuras generaciones. De hecho, la finalidad de muchos jóvenes y adolescentes cuando beben es conseguir emborracharse lo más rápido y barato posible.

Efectos del alcohol

Todos los aspectos de la vida de una persona que consume alcohol en exceso se ven afectados. Su vida cambia por completo. Por más que en un principio crea que es momentáneo, que ahora bebe, pero más adelante lo podrá dejar. Aunque piense que lo puede esconder y ocultar a su círculo más cercano, por más que se hable de «alcohólicos funcionales». Si un individuo se excede consumiendo bebidas alcohólicas, su abusa del alcohol y desarrolla un trastorno por consumo de alcohol, su día a día quedará completamente modificado.

¿Cómo afecta el alcohol?

La salud física y mental se deteriorará. Los efectos del alcohol podrán ser inmediatos: mareos, vómitos, confusión, dificultad para hablar, visión borrosa… Son síntomas que aparecen justo después de consumir alcohol y que la persona dejará de sentir cuando deje de estar ebria y regrese a un estado de sobriedad. Si el consumo no cesa y continúa, se desarrollarán ciertas enfermedades por la gran cantidad de alcohol ingerido. A nivel psicológico, podrán aparecer trastornos como la depresión, la ansiedad o la psicosis.

La máxima motivación del adicto será ingerir bebidas alcohólicas. Todos sus pensamientos están concentrados en el alcohol. Si no está bebiendo, pensará en beber y, cuando esté bebiendo, pensará en beber más alcohol y se sentirá bien. Por lo tanto, su capacidad de concentración y de productividad serán nulas. Su rendimiento en sus estudios y/o trabajo disminuirá considerablemente.

Los vínculos del adicto con sus seres queridos empeorarán. La comunicación desaparecerá, las mentiras serán habituales, los reproches serán el pan de cada día… la desesperación de la familia crecerá ante la incerteza y el no saber actuar para frenar el consumo de su familiar.

Incluso, aunque una persona no desarrolle una adicción como tal y no se pueda considerar que padece de alcoholismo, superar las dosis recomendadas ya  es un riesgo para la salud. Que alguien consuma una gran cantidad de bebidas alcohólicas, pero no sea consciente del peligro de la cultura del alcohol, supone una amenaza porque normaliza el consumo y es un grave problema.

¿Cuándo se considera que alguien es alcohólico?

Si alguien se pregunta si está bebiendo demasiado, seguramente la respuesta sea sí, A pesar de que se suele quitar importancia convenciéndose a sí mismo de que no pasa nada, y se justifica porque se está pasando una mala época o al contrario, una fase de descontrol y diversión. Las excusas siempre llegan cuando se trata de una adicción.

Cuestionarse cuándo se considera que un consumo de alcohol supera lo que está establecido como «un consumo normal» es habitual. Ya sea entre los familiares de alcohólicos como incluso en los momentos de lucidez de los propios bebedores que empiezan a ser conscientes de su relación tan tóxica que tienen con la bebida. Esta pregunta es tan común porque el consumo está tan normalizado que no se percibe el riesgo real. No se sabe diferenciar un consumo sano, de uno excesivo, de un abuso y una adicción.

Según la Organización Mundial de la Salud, se considera que una persona padece de alcoholismo cuando consume más de 5 o 6 unidades de alcohol al día, concretamente 50 gramos de etanol puro, 1.250 ml de cerveza o 500 ml de vino.

 

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    ¿Cómo dejar de beber alcohol?

    Dejar de beber alcohol por completo cuando hay una adicción es un reto complejo. A la dificultad de superar esta enfermedad se le ha de sumar todos los estímulos que se reciben del exterior debido a la cultura del alcohol. Anuncios de bebidas alcohólicas, la facilidad de conseguir alcohol en bares y supermercados, la asociación de salir de fiesta con beber alcohol…

    Guía para frenar el consumo

    La cultura del alcohol es un peligro porque dificulta todavía más el hecho de dejar de beber. Algunas pautas que pueden servir para dar el paso son las siguientes:

    • Contactar con profesionales y con un centro especializado en adicciones
    • Identificar el origen del alcoholismo. Será clave conocer los motivos que han provocado un consumo excesivo de alcohol. De esta manera, se podrá corregir frenar el consumo a largo plazo
    • No disponer de bebidas alcohólicas en casa. Deshacerse de todo tipo de bebidas alcohólicas para que no sean accesibles en cualquier momento. De manera que, se dificulta más su consumo.
    • Alejarse de todo lo que se relacione con alcohol. Romper el contacto con aquellas personas que incitan a consumir alcohol o dejar de acudir a lugares en los que se bebía.

    Tratamiento alcoholismo

    Son muchas las razones por las que decidirse a pedir ayuda profesional e iniciar un tratamiento de desintoxicación. ¿Por qué pedir ayuda? Pues porque el adicto ha dejado de tener el control, pierde pautas de conducta, hábitos saludables y salud mental, las relaciones familiares se vuelven más tensas, la familia sufre y se desmorona, el adicto tiene graves problemas a nivel labora y académico, está sufriendo, puede desarrollar patologías mentales graves, puede consumir varías drogas a la vez…

    El primer paso es reconocer la enfermedad y querer dejar de consumir. No vale solo con la voluntad y con tener la meta de abandonar el consumo de alcohol. Tener esta actitud será fundamental, pero se necesitará más que ganas para conseguirlo. Se requerirá de un equipo profesional para iniciar un tratamiento de desintoxicación. Gracias a su ayuda, el adicto controlará mejor los síntomas de la abstinencia e irá adquiriendo nuevos hábitos saludables para alcanzar una nueva vida en la que no haya lugar para el alcohol. CCAdicciones es un centro especializado en la enfermedad crónica del alcoholismo. Ponte en contacto con nosotros si necesitas más información.

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