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Clínica terapéutica privada y de desintoxicación para las adicciones y la patología dual con Registro Sanitario H 43606232 977 809 523 617 200 882 (24h)

Drogas hay tantas casi como uno pueda imaginar. Desde drogas depresoras hasta estimulantes o alucinógenas. Algunas de estas sustancias producen sensaciones de euforia mientras que otras conducen a la persona a un estado de relajación. En cualquier caso, las personas que las consumen lo hacen con el fin de conseguir unos efectos que a corto plazo encuentran placenteros. Pero como es sabido, consumir drogas entraña serios riesgos para la salud. Y estos riesgos aumentan en el caso de combinar varias sustancias. Normalmente, el alcohol es la droga que más se usa en combinación con otras. En este artículo veremos cuáles son las mezclas más habituales y qué peligros conllevan.

 

Alcohol y cannabis

 

Esta combinación de sustancias se cuenta como una de las más habituales, especialmente entre la gente joven. En este caso, ambas drogas activan un estado inicial de relajación física y psicológica. Es por eso, que muchas personas las toman de forma simultánea para facilitar una sinergia. Sabiendo que tanto el consumo de alcohol como de cannabis reducen el rendimiento cognitivo y conductual, es bastante obvio los efectos al tomar ambas drogas serán mayores que si sólo se consume una de ellas.

Al combinarse, el alcohol potencia los efectos de la marihuana porque incrementa la concentración de THC en sangre, siendo éste el principal componente psicoactivo del cannabis. Por otro lado, existen estudios que dicen que tomar marihuana altera la motilidad gastrointestinal. Como resultado de esto, el alcohol es absorbido en mayor medida por el organismo, provocando una disminución de sus propios efectos. Combinar estas sustancias puede provocar reacciones físicas y cognitivas perjudiciales para la salud, especialmente si es excesiva la cantidad de alcohol ingerida.

Combinar cannabis y alcohol produce una serie de efectos entre los que se encuentran sensación de mareo y debilidad, vómitos, náuseas y palidez. Además, esta mezcla aumenta la probabilidad de que aparezcan síntomas de tipo psicológico como ansiedad y pensamientos paranoides. Asimismo, el consumo combinado de marihuana y alcohol es una de las causas más comunes de accidentes de tráfico alrededor del mundo. Esto se debe a que dicha mezcla empeora sensiblemente habilidades indispensables al coger un coche como son la capacidad para concentrarse y para reaccionar con rapidez.

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    Alcohol y cocaína

     

    Otra de las combinaciones más comunes, sobre todo en ambientes de fiesta. En este caso, tenemos una droga depresora como el alcohol y otra estimulante como la cocaína. Quien combina ambas sustancias lo hace habitualmente para contrarrestar los efectos de una y otra para lograr un estado de mayor bienestar. Los efectos de la cocaína son:

    • Aumento de la temperatura corporal
    • Aumento del ritmo cardíaco y de la frecuencia respiratoria
    • Falsa sensación de mayor rendimiento, éxito y autoconfianza
    • Sensación de euforia y energía (hiperactividad, excitación física y mental)

    El alcohol, por su lado, produce:

    • Disminución de la temperatura corporal
    • Sensación de agotamiento, fatiga y somnolencia
    • Menor atención y coordinación psicomotriz
    • Disminución del ritmo cardíaco y de la frecuencia respiratoria

    Mezclar cocaína y alcohol contrarresta a corto plazo los efectos de ambas sustancias. Por eso es bastante frecuente que las personas que consumen cocaína cuando ya están bebiendo lo hagan para poder beber sin emborracharse. Realmente, no se trata de que la cocaína reduzca los efectos del alcohol, sino que los enmascara. De esta forma, el consumidor tiene una percepción subjetiva de que no está intoxicado. Algunas veces lo hace porque no le apetece que los demás lo vean ebrio y tomando cocaína parece que no lo esté. Sin embargo, la intoxicación alcohólica es incluso mayor a nivel orgánico.

    La combinación de alcohol y cocaína tiene una serie de efectos que pueden ser muy peligrosos para la salud del consumidor:

    • Alteraciones cognitivas: se incrementa la distorsión de la realidad y la pérdida de consciencia y de memoria. También aumenta la exposición a conductas de riesgo como en las relaciones sexuales o conducir bajo los efectos de la combinación de ambas drogas. Además, hay una mayor probabilidad de psicosis.
    • Cambios en el comportamiento: la agresividad aumenta de forma significativa. El ejemplo más común son las peleas que se producen las noches del fin de semana que acaban con visitas a urgencias.
    • Cocaetileno: se trata un neurotóxico producido por la metabolización de las dos sustancias en el hígado. Dura más tiempo en el organismo y es más tóxico que el consumo de una de las dos sustancias por separado. Además, sus efectos son más intensos y aumenta el daño cerebral de la función de la toma de decisiones.
    • Aumento del consumo: hay un abuso más grande de las dos sustancias. La cocaína hace consumir más alcohol y a la inversa. De esta manera, aumenta mucho el riesgo de sufrir una sobredosis ya que se puede llegar a tomar grandes cantidades de cocaína o alcohol. Una intoxicación grave puede conducir al coma o hasta la muerte. Y es que, en general, aumenta el riesgo de infarto de miocardio, cerebral, arritmias y muerte súbita.

     

    Alcohol y éxtasis

     

    De todas las combinaciones que hemos visto hasta ahora, la que junta éxtasis con alcohol es, quizás, la más peligrosa. Sufrir una grave deshidratación es uno de los principales riesgos de esta mezcla. El alcohol hace perder fluidos porque provoca ganas de orinar, mientras que el éxtasis incrementa la temperatura del cuerpo, la actividad muscular y hace sudar más. Si la deshidratación llega a ser grave puede afectar al comportamiento neuronal donde falta el agua disponible en los nervios. Los fluidos se extraen de las células del cerebro y es posible que éstas dejen de funcionar. Como resultado puede producirse insuficiencia cardíaca, respiratoria o coma.

    Mezclar éxtasis y alcohol tiene otros peligros como por ejemplo el que afecta a la retención de orina. Así como el alcohol genera más orina y ganas de ir al baño, el éxtasis provoca retención urinaria. Cuando la orina no puede ser expulsada, la situación provoca daños en el hígado o la vejiga y un aumento de la toxicidad de la urea en la sangre. En los casos más graves, esta toxicidad de la urea puede incluso provocar un coma. Además, esta combinación entre éxtasis y alcohol también afecta al sistema nervioso pudiendo llegar a provocar arritmias cardíacas que pueden poner en peligro tanto a los órganos como a la circulación.

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