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Tolerancia De Drogas

A menudo, tanto profesionales como gente común ignora los conceptos más básicos sobre la drogodependencia llegando a malinterpretar los hechos que pudieran sucederse. Ya sea por desconocimiento o por confusión, es de vital importancia conocer las diferencias entre la tolerancia de drogas, la dependencia y la adicción para etiquetar correctamente el modo de vida de una persona consumidora de estupefacientes.

En muchos casos, el uso erróneo de un término sobre la situación de un adicto lleva a pensar que significa lo mismo que la palabra correcta. Con lo cual, es habitual encontrarse con gente que acaba usando una descripción incorrecta para referirse a una situación. Este es el caso, por ejemplo, de la dificultad para diferenciar entre la capacidad de tolerancia de una persona y el hecho de que padezca una adicción.

La tolerancia a las drogas y la dependencia a ellas se refieren a las consecuencias físicas que provoca una sustancia. Mientras que la adicción está vinculada a una necesidad de participar en comportamientos nocivos. Por lo tanto, las drogas afectan al desarrollo de la tolerancia y a la dependencia física de la persona, las cuales pueden llegar a generarle una adicción.

Hablando más específicamente, la tolerancia a las drogas supone una respuesta física de una persona por el consumo repetido de una droga. No obstante, no necesariamente implica un signo de adicción. Para referirse a este hecho, hay que tener en cuenta los diferentes niveles que existen de tolerancia:

  • Tolerancia aguda: Se desarrolla a corto plazo o inmediatamente después del consumo.
  • Tolerancia crónica: Se desarrolla a largo plazo o cuando el organismo de una persona se adapta a un consumo frecuente. Hace falta elevar progresivamente la cantidad consumida para sentir los mismos efectos que en la primera vez.
  • Tolerancia aprendida: Se desarrolla debido a un consumo repetido de forma constante a muy largo plazo. Desaparece cuando se deja o modifica el hábito.

Finalmente, la dependencia está vinculada concretamente a la condición física en la cual el organismo se ha adaptado a la presencia de una sustancia. Si una persona con drogodependencia deja de tomar de forma repentina un tóxico, padecerá los síntomas y efectos secundarios de un síndrome de abstinencia. A partir de este momento, el individuo sufrirá una necesidad física que le convertirá en adicto. En consecuencia, establecerá una relación de dependencia psicológica con la droga que le obligará a través de un cambio de conducta, a consumir de nuevo.

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