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Los peligros de consumir hachís

planta cannabis

La experimentación con las drogas y sustancias psicoactivas hace que muchas veces se obtengan distintos productos de una misma sustancia. Esto es lo que ocurre por ejemplo con la planta del cannabis. De ella se extrae la marihuana, una de las drogas más consumidas en el mundo y que más adicción genera. Asimismo, a partir de esta planta también se obtiene otro producto, el hachís, conocido popularmente como costo o chocolate. Los efectos que produce esta droga son similares a los de la marihuana donde encontramos sensaciones como euforia y satisfacción. A pesar de estos síntomas aparentemente positivos la afectación a nivel cognitivo es muy importante y los perjuicios para el usuario son más que significativos.

 

Entendiendo el hachís

 

Como decíamos en la introducción, el hachís proviene de la planta del cannabis, siendo concretamente una pasta de resina o savia. Esta sustancia se obtiene de los cristales que hay en los bordes exteriores de la planta. La resina que contienen se separa y se comprime formando bloques compactos para su uso comercial. El hachís se trata pues de resina en estado puro. Para producirlo hay que separar la resina de las hojas secando y enfriando la planta. A continuación, la planta se filtra. De esta forma los pequeños granos de resina caen a través del tamiz, proceso que puede repetirse varias veces. Después, se tritura hasta formar un polvo, que se hace a mano o con la ayuda de una prensa. El aceite que sale hace que el polvo se pegue. Por último, se moldea en forma de bloque de color marrón.

El hachís es más fuerte que la marihuana. Esto se debe a una concentración mucho mayor de su principio activo, el THC o Tetrahidrocannabinol. No obstante, un hachís de mala calidad puede contener grandes cantidades de material residual como plástico, tierra, henna, aceite y otros mucho peores como pelo de animal o estiércol. De todas formas, generalmente, el hachís es un compuesto mucho más concentrado que la propia planta de la que procede.

 

¿Por qué es peligrosa esta sustancia?

 

Varios estudios realizados en los últimos años apuntan a que el hachís es una sustancia muy perjudicial en muchos aspectos. Esto se debe a que puede inducir a un trastorno por abuso de su consumo. Al igual que se considera como una droga al producto extraído de la planta del cannabis, lo mismo ocurre con sus derivados. Por eso, abusar del hachís puede suponer un grave peligro para la vida además de dañar seriamente a nivel cognitivo el organismo.

Por otra parte, hay personas que creen que el hachís puede ser administrado a menores por sus supuestos beneficios médicos y psicológicos. No obstante, estudios hechos al respecto han mostrado que dar hachís u otros derivados del cannabis a niños y adolescentes puede generar daños en la materia blanca del cerebro, afectando al aprendizaje y a la memoria. Además, el consumo de esta sustancia durante el embarazo puede suponer problemas a nivel intelectual para el bebé. Por último, el abuso de hachís a largo plazo ha sido relacionado con el desarrollo de trastornos mentales como trastornos psicóticos y esquizofrenia paranoide.

 

Efectos positivos a corto plazo

 

Como todas las drogas, los síntomas más inmediatos del consumo tienden a ser positivos para disfrute del que las toma. Los efectos más habituales después de consumir hachís son:

  • Sentimientos positivos como felicidad y satisfacción
  • Emociones vividas de forma más intensa
  • Relajación
  • Aumento de la asertividad y la sociabilidad
  • Pasividad
  • Menos miedo
  • Percepción de que el tiempo pasa de forma más lenta
  • Mayor sensibilidad en los sentidos (se ve con más claridad, se oye mejor…)

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    Efectos negativos a corto plazo

     

    Aunque consumir hachís pueda tener efectos agradables en un primer momento, también hay una serie de síntomas negativos que ponen en peligro la salud del consumidor. Estos son:

    • Pérdida de control
    • Taquicardia
    • Mala coordinación
    • Problemas de corazón y aumento de la presión sanguínea
    • Somnolencia aguda
    • Problemas gastrointestinales que incluyen náuseas, vómitos y dolores en el estómago
    • Alteración respiratoria
    • Depresión
    • Mayores posibilidades de sufrir un accidente de tráfico debido a la pérdida de reflejos y coordinación
    • Distorsiones sensoriales
    • Ansiedad, ataques de pánico y confusión

     

    Efectos del hachís a largo plazo

     

    Consumir hachís de forma frecuente suele favorecer la aparición de una serie de síntomas que se prolongan en el tiempo. Además de la gravedad de estos síntomas, el consumidor también es muy probable que sea diagnosticado de un trastorno por abuso de cannabis. Entre los efectos más habituales a largo plazo encontramos:

    • Cambios en el estado anímico
    • Irregularidades en la estructura de la célula y su reproducción
    • Trastornos psicológicos como esquizofrenia, depresión o psicosis
    • Problemas cognitivos como fallos de memoria, problemas de aprendizaje y dificultades en el pensamiento
    • Disminución de la producción de testosterona y afectación de la vida sexual
    • Problemas emocionales como apatía, tristeza, falta de motivación y brotes de ira
    • Problemas de desarrollo durante la adolescencia
    • Menor resistencia frente a enfermedades comunes como resfriados y otros problemas respiratorios

     

    El riesgo de que el consumo se convierta en adicción

     

    Ser consumidor de hachís de forma habitual puede provocar cambios a nivel fisiológico. Esto se debe a que el cuerpo se acostumbra a esta sustancia, por lo que abandonar el consumo de manera abrupta puede generar la sensación de “mono”. El motivo de que pase esto es que tanto el cannabis como sus derivados son sustancias muy adictivas. Muchas personas acaban frustradas cuando luchan contra esta adicción ya que por mucho que intentan dejar de consumir, no lo logran. Incluso pueden sentir presiones por parte del círculo de amigos que iniciaron al adicto en el consumo de esta sustancia.

    Por otro lado, hacer un abuso del hachís puede producir alteraciones a nivel cognitivo y emocional, lo que afecta de manera significativa a ámbitos como la familia, los estudios y el trabajo por la dependencia a esta sustancia. Cuando un adicto intenta dejar la droga, puede sufrir problemas de control de ira. Debido a esto, muchas veces se encuentra irascible ante familiares o en el trabajo, y se pueden generar situaciones que impliquen el abandono de los seres queridos o el despido. Ansiedad, irritabilidad, problemas de sueño como insomnio o pesadillas y problemas de alimentación son algunos de los síntomas más habituales cuando una persona interrumpe el consumo de hachís.

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