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Clínica terapéutica privada y de desintoxicación para las adicciones y la patología dual con Registro Sanitario H 43606232 977 809 523 617 200 882 (24h)

En las últimas décadas el número de drogas y sustancias psicoactivas que se consumen en el mundo ha crecido de forma exponencial. Algunas de ellas son legales como el alcohol mientras que otras están prohibidas como es el caso de la cocaína. A pesar de existir tal variedad de drogas, podemos clasificarlas en tres tipos en función de los efectos que producen. De esta forma, y según la OMS, hay tres categorías: drogas depresoras, estimulantes y alucinógenas. ¿Cómo son y cómo actúan las drogas depresoras sobre el organismo? Es lo que nos proponemos ver en este artículo, así como repasar las sustancias de este tipo más populares que existen.

 

¿Qué son las drogas depresoras?

 

El apelativo de depresoras para este tipo de drogas viene del hecho de que “deprimen” al sistema nervioso central. Esto quiere decir que principalmente producen una profunda relajación muscular, además de entorpecer la conciencia y enlentecer las capacidades cognitivas y también fisiológicas como la respiración o el ritmo cardíaco. Otras características de las drogas depresoras son que provocan efectos de tipo sinérgico al consumirse de forma combinada. Mezclar dos o más de estas sustancias puede causar coma o hasta muerte en la peor de las situaciones.

Además, este tipo de drogas son capaces de generar tolerancia y síndrome de abstinencia. Aquí entra en juego el fenómeno de la tolerancia cruzada donde a medida que se consume una droga, este consumo necesita ser cada vez mayor para conseguir el mismo efecto que se alcanzó al principio. Este mecanismo se aplica para todas las drogas depresoras. El concepto de tolerancia cruzada se explica porque si por ejemplo una persona desarrolla tolerancia al alcohol, también la desarrollará para el resto de las sustancias depresoras aun cuando las consuma de forma separada.

En general, los efectos concretos que se derivan del consumo de drogas depresoras del sistema nervioso central están relacionados con la disminución de la apreciación de los estímulos externos y con una relajación muscular. Veamos cuáles son pues los efectos más habituales que producen este tipo de sustancias:

  • Dolor de cabeza
  • Confusión
  • Falta de concentración
  • Problemas motrices y de memoria
  • Habla distorsionada Mareos
  • Respiración lenta
  • Sequedad en la boca
  • Disminución de la presión arterial

 

Drogas depresoras del sistema nervioso central

 

  1. Alcohol

Se trata de la droga más consumida en el mundo debido a su fácil acceso y al hecho de ser legal. En los estados iniciales de su consumo produce bienestar y una tendencia a reír con facilidad, además de locuacidad y una desinhibición de la conducta. Más tarde, y en función de si se sigue bebiendo, empieza a aparecer un estado de sedición y también dificultad al intentar caminar y hablar. A esto habría que añadirle una clara pérdida de reflejos. En el caso de llegar a una sobredosis de alcohol, la conciencia se altera, hay amnesia y dificultades al respirar. En la peor de las situaciones, es alto el riesgo de sufrir coma y muerte por depresión respiratoria.

 

  1. Benzodiacepinas

Estos fármacos son recetados para tratar trastornos derivados de la ansiedad. Su consumo se hace por vía oral absorbiéndose con facilidad y con efectos que aparecen al cabo de diez o quince minutos. Los efectos secundarios de las benzodiacepinas incluyen dolor de cabeza, mareos, temblores, sedación excesiva, disfunción eréctil, inhibición del deseo sexual, dificultad al hablar, diarrea o estreñimiento. La memoria también se ve afectada ya que pueden aparecer casos de amnesia anterógrada, un entorpecimiento del proceso de almacenamiento de información en la memoria a largo plazo. Esto afecta especialmente a la actividad académica y laboral.

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    1. Heroína

    Sin duda, una de las drogas más adictivas que existen. Se puede tomar en forma de inyección siendo ésta la forma más habitual, aunque también se puede hacer fumada o inhalada, lo que acelera su acceso al sistema nervioso y el tiempo que tarda en hacer efecto. Los síntomas que se presentan tras el consumo de la sustancia son sequedad en la boca, pesadez en los brazos y piernas, diarrea incontrolable, vómitos, lentitud cognitiva, somnolencia y picores en la piel. Si el consumo es prolongado en el tiempo las consecuencias son peores como, por ejemplo, destrucción del tabique nasal (en el caso de inhalarse la heroína), insomnio, pericarditis o degradación de las funciones hepática y renal.

     

    1. GHB

    Con el nombre completo de gamma-hidroxibutirato, el GHB es un compuesto químico que acostumbra a presentarse como un líquido transparente y ligeramente salado, por lo que pasa desapercibido al añadirse a la bebida siendo también más peligroso. Además, potencia el efecto del alcohol y facilita una posible sobredosis. Esta droga es muy popular en fiestas rave y eventos de música electrónica. Sus efectos secundarios incluyen mareos, náuseas, somnolencia y cefalea. Otros efectos adversos que pueden aparecer son alucinaciones visuales, nerviosismo y, en algunos casos, episodios de violencia. Habitualmente, los efectos aparecen entre diez y veinte minutos después de su consumo pudiéndose prolongar durante más de dos horas.

     

    1. Barbitúricos

    Hasta los años 60 fueron el ansiolítico más usado a pesar del gran número de intoxicaciones mortales que provocaba en todo el mundo. Si a esto se le añade su alta capacidad adictiva, no es extraño que su uso terapéutico fuera desaconsejado por lo que este producto acabó apartado para esta práctica. Actualmente, su uso se reduce a la anestesia intravenosa para algunas cirugías y en la reanimación de traumatismos craneoencefálicos. Especialmente peligroso es el fenobarbital sódico, utilizado para tratar la epilepsia. Sin embargo, su mal uso como droga hace que sea la sustancia que provoca más muertes por depresión respiratoria, sobre todo al combinarse con alcohol.

     

    1. Kava

    Su origen se encuentra en una planta polinesia con efectos similares a los que ya hemos visto en drogas antes exploradas aquí. Su consumo produce un estado de calma y relajación donde las funciones cognitivas siguen funcionando con normalidad. Según algunos estudios, la capacidad adictiva de esta droga es muy alta. No obstante, no hay evidencias científicas suficientes para confirmar esto. Hoy en día se vende como medicina alternativa para tratar estados agudos de ansiedad, aunque su eficacia en este aspecto tampoco está demostrada.

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