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La negación de la adicción

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Desde que una persona cae en una adicción hasta que se recupera de ella pasa por distintas fases que marcan su experiencia personal con la propia adicción. De todas ellas, hay una muy importante y que es necesario que el consumidor acepte antes de enfrentar con eficacia un tratamiento. Hablamos de la negación, ese período de la adicción en la que el usuario utiliza estrategias de todo tipo para negar su conducta adictiva. Y es que gran parte del grado de adicción de una persona viene dado por la negación que éste hará hasta finalmente aceptar que tiene un problema.

Cuando alguien se vuelve adicto cambia muchas de las cosas que formaban parte de su vida como su entorno, sus relaciones, sus vínculos o su manera de pensar. Hace esto para adaptarse a la sustancia o a la situación a la que está enganchado. La negación de la adicción lo que hace es proteger la dependencia que tiene. De esta forma, el adicto se aparta de la realidad y puede crear un mundo alternativo donde cree que la adicción no es perjudicial. Lo peor del asunto es que, en muchos casos, el adicto no es consciente de estar negando su adicción.

 

Cuando el paciente se niega a aceptar la realidad

 

Uno de los motivos más importantes por los que un adicto no empieza un tratamiento es porque éste niega de forma categórica que haya perdido el control de su vida por culpa de las drogas. No reconocer el problema es uno de los factores que más complican que el consumidor pueda comenzar un tratamiento.

Sigmund Freud dijo que la negación o autoengaño es un mecanismo de defensa que experimentan los adictos con el objetivo de reducir la ansiedad y el dolor causado por la adicción. Al ser incapaces de asumir las conductas que lleva a cabo, tiene que ocultárselas para evitarse sufrir más. Detectar la negación es fácil. La situación que vive el adicto y las consecuencias que emanan de ella son fácilmente identificables para todos, excepto para la persona en negación.

Una tendencia típica del consumidor es que anula todo aquello que podría avergonzarle. En este sentido, hará lo que sea para proteger su imagen, aunque esto signifique ignorar la realidad. La gravedad de esta conducta puede variar, pero en algunos casos, la negación puede llegar hasta tal punto que la persona puede seguir diciendo que no es adicta a pesar de haber perdido su trabajo y su familia por culpa de su adicción. Además, culparán a los demás o a las circunstancias de las consecuencias negativas para poder mantener la negación que les permite seguir consumiendo.

 

Tipos de negación en la adicción

 

La fase de negación en una adicción puede presentar varias formas durante el periodo en que se presenta:

  • Negación: es la negación simple y, cómo hemos visto, consiste en negar las consecuencias negativas que tiene la adicción sobre la vida del adicto.
  • Minimización: como su nombre indica, significa restarle importancia a las consecuencias negativas de la adicción como si no existieran.
  • Justificación: el adicto utiliza una explicación para justificar la adicción. De esta forma, se autoconvence de que la dependencia es la única solución.
  • Racionalización: consiste en dar una explicación lógica a la adicción aún cuando no la tiene.
  • Proyección: este tipo de negación ve en los otros los problemas que el consumidor está viviendo en su mundo. Así, puede dar la culpa a otros de su problema.
  • Futurización: el adicto se sale de la realidad del presente y vive en el futuro como una forma de no estar en contacto con su propia realidad. Deja para otro día que no llegará nunca la posibilidad de escapar a la adicción.

El autoengaño no solo sirve para esconder a los demás la propia adicción. Sirve, principalmente, para esconder a uno mismo una realidad que se convierte en una amenaza a la seguridad y estabilidad del adicto. Los motivos por los que la persona actúa así pueden ser varios: porque se siente angustiado; porque le produce tristeza, miedo o culpa; por soberbia o inseguridad porque no quiere aceptar sus errores; o por la comodidad de no tener que asumir una responsabilidad.

 

El papel de la familia en la negación

 

La negación de una adicción no es un fenómeno aceptado únicamente por el consumidor. En muchas ocasiones, es común que la familia adopte también una codependencia con la situación que vive el adicto. De forma inconsciente, los familiares que conviven con él tienden a desarrollar comportamientos parecidos a los de éste cuyo objetivo es mitigar la situación de dolor y caos que genera la conducta adictiva. Así, acaban comportándose como el adicto, pero sin haber consumido y aceptan la negación como pauta de conducta de la familia. Lo que se consigue es crear una situación de aparente equilibrio y armonía, como mínimo al principio, hasta que las consecuencias negativas son ya insoportables.

El hecho de que tanto la familia como el círculo íntimo del consumidor también se vean inmersos en el periodo de negación de la adicción hace más difícil, si aún cabe, las posibilidades de afrontar un tratamiento. Las familias con un adicto se vuelven disfuncionales. El equilibrio familiar se altera y se rompen los roles con lo que el sustento de la propia familia se pone en riesgo. Esto provoca procesos disfuncionales donde los parientes, a lo mejor por no entender la enfermedad de la dependencia, expresan sentimientos de amor y odio al mismo tiempo. Es ahí donde se corta la comunicación y ya no se habla lo que debería hablarse.

La vía para solucionar tanto la fase de negación como la propia adicción es a través del tratamiento. Además, no siempre hay que esperar a que el paciente reconozca que tiene un problema para empezar el tratamiento. A veces, el paso del tiempo y el conjunto de consecuencias negativas llevan a situaciones límites que pueden dificultar el tratamiento. Aún así, este será siempre el mejor método para hacer frente a cualquier tipo de adicción.

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